Mi suegra dijo que yo no merecía ser madre y quiso obligarme a entregar a uno de mis hijos a su hija estéril… sin tener la menor idea de quién era yo en realidad.

Parte 2:

 

Andrés está de acuerdo.

Las palabras no hicieron ruido…
pero dentro de mí algo se rompió con una claridad absoluta.

No grité.
No lloré.

Solo lo miré.

—¿Es cierto? —pregunté, con una voz tan baja que parecía no pertenecerme.