La denuncia, las escrituras y la cerradura nueva: lo que Javier encontró esa noche en Ecatepec-iwachan

Cuando Javier se quedó inmóvil frente a la mesa, yo ya lo estaba viendo todo desde abajo, sentada en la patrulla, con una copia del acta entre las manos y una bolsa de hielo deshaciéndose sobre mi mejilla. Desde la calle no podía escuchar lo que decían arriba, pero sí veía las luces del departamento encenderse una por una, como si la casa misma estuviera mostrando su interior vacío pieza por pieza. A mi lado, el cerrajero revisaba unas herramientas sobre el asiento y uno de los policías hablaba por radio en voz baja. Yo tenía la carpeta de las escrituras sobre las piernas, el reporte médico doblado dentro y el celular vibrándome sin parar en la mano.