onio te está impactando, necesitas actuar, no solo ver pasivamente. Necesitas comentar. Escribe ahora, Marco, gracias por compartir las palabras de Carl o día número buscando a Dios. Estas palabras me ayudan. ¿Por qué es vital? Porque YouTube mide engagement. Cada comentario le dice al algoritmo que este contenido transforma vidas, que necesita llegar a más personas. Hay millones de ateos en el mundo, millones que han rechazado a Dios por el sufrimiento.
Millones que necesitan escuchar las palabras que Carlos le dijo a Marco en esa ambulancia. Pero solo si comentas, solo si interactúas. No seas pasivo. Escribe tu comentario ahora. Comparte tu historia, tu búsqueda, tu duda. Convierte esta sección de comentarios en un espacio sagrado de búsqueda honesta. Hazlo ahora. Luego volvemos a la ambulancia porque lo que Carlo está a punto de decir es lo más importante. Las palabras que transformaron a Marco de ateo en creyente permanece viendo. Marco, dijo Carl y su voz tomó un tono más urgente.
Lo más importante que necesitas entender es esto. Dios no causa el sufrimiento. El sufrimiento entró al mundo por el pecado, por la ruptura de la relación entre el hombre y Dios. Pero Dios en su infinita misericordia redime el sufrimiento, lo transforma, lo usa para bien. Yo escuchaba, pero todavía escéptico. Carlo debió notar mi expresión. Déjame darte un ejemplo concreto. Continuó. Hace tres meses, cuando mi enfermedad empeoró, mi madre estaba destrozada. Lloraba cada noche. Estaba perdiendo su fe.
Preguntaba, ¿por qué mi hijo una y otra vez? hizo una pausa para respirar con dificultad, pero entonces una noche le dije lo mismo que te estoy diciendo a ti, que mi sufrimiento tiene propósito, que lo estoy ofreciendo. ¿Y sabes qué pasó? ¿Qué? Pregunté. Ella encontró paz, no alegría de que yo esté sufriendo, pero paz en saber que mi dolor no es desperdicio, que está sirviendo a un propósito eterno. Eso la transformó. Su fe se fortaleció en lugar de debilitarse.
¿No ves, Marco? Mi sufrimiento no solo me está transformando a mí, está transformando a todos a mi alrededor. Pasamos por la piaza del Duomo. Estábamos a 8 minutos del hospital. Carlo continuó, ahora con respiración cada vez más laboriosa. Marco, tengo que decirte algo más, algo personal sobre ti. Eso me sorprendió. Sobre mí. Nos acabamos de conocer, lo sé, pero durante el traslado he estado rezando por ti y siento fuertemente que Dios quiere que sepas algo. Yo no creía en Dios, mucho menos en mensajes de Dios, pero algo en mí quería escuchar.
Adelante, dije, perdiste a alguien, ¿verdad? Alguien joven. Y fue esa pérdida la que te alejó de Dios. Mi sangre se heló. ¿Cómo podías saber eso? ¿Cómo comencé? No importa cómo lo sé. Lo importante es esto. Esa persona que perdiste está bien, está con Dios y quiere que sepas que su muerte no fue sin propósito, que su sufrimiento, como el mío, tuvo significado eterno. Las lágrimas comenzaron a brotar de mis ojos. No podía controlarlas porque Carlo tenía razón.
Había perdido a mi hermano menor, Paolo 15 años atrás. Tenía 16 años cuando murió de cáncer y fue su muerte lo que me había alejado de Dios. Paolo susurré sin darme cuenta. Carlo asintió. Sí, Paolo, él está bien, Marco, más que bien. Está en el cielo y ha estado rezando por ti todos estos años, rezando para que encuentres tu camino de regreso. Ahora yo estaba soylozando abiertamente, un paramédico profesional llorando en el asiento trasero de su propia ambulancia.
¿Cómo sabes su nombre?, logré preguntar. No lo sé yo,” respondió Carlos suavemente. Lo sabe Dios. Y él me lo mostró porque sabía que nos encontraríamos hoy. Sabía que tú necesitabas escuchar esto. Necesitabas saber que Paolo está bien, que la muerte no es el final, que el cielo es real. Miré a este adolescente de 15 años muriendo de leucemia, quien de alguna manera sabía el nombre de mi hermano muerto. El hermano cuya muerte nunca había mencionado a nadie en el trabajo, el hermano cuyo nombre no estaba en ningún registro público que Carlo pudiera haber visto.
Y en ese momento algo en mi alma atea comenzó a quebrarse. Carlo dije con voz temblorosa, ¿qué quieres de mí? Nada. respondió, “Solo esto, cuando yo muera, y será pronto, lo sé. Quiero que recuerdes esta conversación. Quiero que recuerdes que morí en paz, sin miedo, con alegría incluso. Y quiero que te preguntes, ¿cómo puede alguien morir así sin que Dios sea real?” Estábamos a 5 minutos del hospital. Los monitores mostraban que Carlo estaba deteriorándose rápidamente. Presión arterial 8045.
Saturación de oxígeno 82%, frecuencia cardíaca 125. Médicamente estaba en crisis, pero espiritualmente, espiritualmente irradiaba luz. Marco, dijo Carlo ahora con gran dificultad, hay algo más que necesito decirte. La razón por la que pedí estar a solas contigo y Luca. ¿Qué es? Pregunté inclinándome más cerca. Tú vas a tener un momento en tu vida. probablemente pronto donde tendrás que elegir elegir entre tu vieja vida de incredulidad o una nueva vida de fe. Será difícil, doloroso incluso, porque admitir que estabas equivocado durante tanto tiempo es humillante.
Carlo Acutis và sức mạnh âm thầm của một đời sống thánh thiện giản đơn
Se detuvo respirando con esfuerzo. Pero cuando llegue ese momento, quiero que recuerdes, no es debilidad creer, es valentía. Se necesita más coraje para tener fe que para ser escéptico. Cualquiera puede dudar. Se necesita un hombre valiente para creer. Yo no sabía qué decir. Estaba abrumado por emociones que no había sentido en décadas. ¿Cómo sabes todo esto?, le pregunté. ¿Cómo puedes estar tan seguro? Porque he pasado los últimos años de mi vida corta como ha sido conociendo a Jesús, realmente conociéndolo en la Eucaristía.
en la oración, en el servicio a otros. Y cuando conoces a Jesús, todo lo demás se vuelve claro. El sufrimiento, la muerte, el propósito, todo. Giramos la última esquina. El hospital San Gerardo estaba a la vista. Menos de 3 minutos. Marco dijo Carlo con urgencia renovada a pesar de su debilidad. Una última cosa, lo más importante de todo. Me acerqué tanto que podía sentir su respiración débil. La Eucaristía, la sagrada comunión no es símbolo, no es ritual vacío.
Es Jesús realmente presente, cuerpo, sangre, alma y divinidad. Yo conocía estas doctrinas católicas, las había rechazado como superstición. Carlos, comencé, no me interrumpió. Escucha, esto es crítico. Cuando yo muera y será en los próximos días, y cuando eventualmente encuentres tu camino de regreso a Dios, lo cual sé que harás. La Eucaristía será tu salvación, será tu fuerza, será todo para ti como lo ha sido todo para mí. Tosió violentamente. La saturación de oxígeno bajó a 78%. Carlo, necesitas conservar tu energía, le supliqué.