Clara nunca imaginó que el amor pudiera convertirse en humillación.
Durante siete años, estuvo al lado de Adrian cuando él no tenía nada. Trabajó día y noche, aceptó empleos mal pagados, vendió sus joyas… todo para ayudarlo a cumplir su sueño: entrar en una de las empresas más poderosas del país.
Y finalmente lo logró.
Esa noche era su gran gala. Su ascenso como vicepresidente de operaciones sería anunciado frente a la élite empresarial. Clara había ahorrado durante meses para comprar un vestido sencillo, azul, pero elegante. No era lujo… pero estaba lleno de orgullo.
Quería estar a su lado.
Pero el destino tenía otros planes.
Una hora antes de salir, un olor a quemado invadió la casa.
Clara salió corriendo hacia el patio… y lo que vio la dejó sin ali