Entré al café unos minutos después, con el corazón latiendo tan fuerte que casi no podía respirar. No sabía exactamente qué iba a hacer… pero sabía que no podía seguir viviendo en la mentira.
Me senté cerca, lo suficiente para escuchar.
Entré al café unos minutos después, con el corazón latiendo tan fuerte que casi no podía respirar. No sabía exactamente qué iba a hacer… pero sabía que no podía seguir viviendo en la mentira.
Me senté cerca, lo suficiente para escuchar.