Llamé a mi hijo… y todo empeoró
Esa noche llamé a Rodrigo.
Pensé que me ayudaría a calmarme.
Pero cuando vio lo que le mostré… su reacción fue diferente.
Demasiado diferente.
Su silencio fue más largo de lo normal.
Y su mirada… evitó la mía.
Algo no está bien en esta historia…
Porque si mi esposo está vivo…
¿entonces quién fue el que enterré?