El verdadero carácter aparece cuando nadie está mirando.
Y aquel martes, cuando fingí viajar a Canadá para descubrir si una empleada me estaba traicionando, terminé descubriendo algo completamente distinto.
La persona equivocada llevaba meses durmiendo bajo mi techo.
Y la mujer en la que había dudado era precisamente quien estaba protegiendo lo más valioso que tenía.