Hay algo que debes saber sobre Chloe.
Al principio pensé que era una mujer maravillosa. Me hacía reír, me acompañaba a mis reuniones y parecía interesada en todo lo que yo hacía. Pero después de nuestra boda comenzaron a aparecer pequeñas señales.
Primero fueron preguntas sobre mis cuentas bancarias.
Después quiso saber cuánto dinero había heredado del abuelo.
Más tarde comenzó a insistir en que modificara mi testamento.
Me decía que, si realmente la amaba, debía confiarle todo.
No le hice caso al principio. Pensé que eran simples preocupaciones de una mujer que quería asegurar nuestro futuro.
Pero entonces descubrí algo.
Chloe llevaba meses reuniéndose con un hombre llamado Daniel Mercer. Es abogado especializado en herencias y planificación patrimonial. Lo extraño es que Daniel también había trabajado para mi padre y conocía perfectamente la estructura de nuestros bienes familiares.