—No necesito que pelees mis batallas.
Me miró sorprendido.
—Solo quiero ayudarte.
—Entonces ayúdame consiguiéndome un buen abogado. No quiero que nadie diga que salí adelante porque un multimillonario decidió resolverme la vida.
Alejandro sonrió ligeramente.
—Sigues siendo la misma mujer que conocí.
—No. Soy una mujer que aprendió a defenderse.
Contraté a una abogada independiente.
Durante las siguientes semanas presentamos pruebas de que yo había elaborado los informes financieros antes de que se realizaran las transferencias fraudulentas. También demostramos que Ricardo había utilizado mis credenciales sin autorización.
La investigación terminó confirmando que yo no había participado en el fraude.
Ricardo perdió su puesto.
La empresa inició las acciones legales correspondientes para recuperar el dinero.
Paola también tuvo que responder por su participación.
Pero la noticia que más sorprendió a todos llegó después.
Durante la revisión de los archivos personales de Ricardo, encontraron correos electrónicos donde él hablaba de mí con desprecio.