—Estás exagerando.
—No. Por primera vez estoy hablando con claridad.
Colgué.
Al día siguiente, mi abogada presentó la solicitud de divorcio.
Y por primera vez en muchos años dormí sin esperar que alguien entrara a la habitación para reprocharme algo.
PARTE 6: EL PRECIO DE LA VERDAD
La investigación de la empresa avanzó rápidamente.
Alejandro había ordenado que ninguna persona involucrada en el caso pudiera destruir documentos ni modificar registros.
Ricardo fue citado a declarar.
Paola también.
Al principio, ambos intentaron culparse mutuamente.
Pero las pruebas eran demasiado claras.
Una semana después, recibí una notificación judicial.
Ricardo había presentado una denuncia en mi contra.
Afirmaba que yo había tenido acceso no autorizado a información confidencial y que había manipulado documentos para perjudicarlo.
Cuando se lo conté a Alejandro, se enfureció.
—No voy a permitir que te haga esto.