Durante mi ecografía de 3 meses, escuché a mi esposo decirle al médico: ‘Quítale el bebé y asegúrate de que nunca vuelva a ser madre’. Vi la jeringa acercarse a mi brazo y no grité. Solo mordí el pequeño botón escondido dentro de mi chaqueta. Él creía que estaba indefensa, pero no sabía quién recibiría aquella señal.

Julián frunció el ceño.

Victoria puso una mano sobre el respaldo de mi silla.

—Permítame presentárselo.

Vi cómo la sangre desaparecía de la cara de mi esposo.

—No…

—Renata Montemayor controla Altair Capital.

Julián me miró como si yo me hubiera convertido en otra persona frente a sus ojos.

—Eso es imposible.

—No —respondí—. Lo imposible fue que durante cuatro años no te preguntaras quién pagaba realmente tus milagros.

Los inversionistas comenzaron a murmurar.

Yo continué:

—Tu primera ronda de capital fue mía. El crédito que salvó tu empresa hace dos años fue mío. La compra que triplicó tu valuación fue financiada por mí.

Ximena agarró su brazo.

—Julián, vámonos.

Pero él ya estaba roto.

—¡Tú me engañaste!

Sonreí sin humor.

—Tú intentaste esterilizarme mientras estaba embarazada. No hablemos de engaños.

Ordené a seguridad que los sacara.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *