—Cerraste la cortina.
Su declaración terminó confirmando buena parte del encubrimiento.
También tuvo que responder por haber dejado a nuestra hija indefensa.
Yo no pedí que destruyeran a Verónica.
Tampoco pedí favores.
Solo pedí que nadie pudiera volver a usar dinero, miedo o parentesco para escapar de lo que había hecho.
El proceso judicial duró más de 1 año.
Rodrigo y Esteban recibieron condenas que significaban décadas en prisión por la agresión a Valeria y por la muerte de Emiliano.
Arturo perdió empresas, propiedades y la libertad que durante años había dado por garantizada.
Paulina también fue procesada por encubrimiento y amenazas.
Varios policías fueron expulsados y algunos terminaron frente a un juez.
Parte del dinero asegurado se utilizó para indemnizaciones y para cubrir tratamientos médicos y psicológicos relacionados con las víctimas.
Pero ninguna sentencia fue la escena que recuerdo con mayor claridad.