Por primera vez en mucho tiempo, dejó de obedecer las amenazas de su esposo.
Buscó ayuda.
Y esa decisión sería fundamental.
PARTE 5: LA PUERTA QUE SE ABRIÓ
Al día siguiente, las autoridades acudieron al domicilio de Sofía con personal especializado.
No llegaron para hacer preguntas delante de la niña ni para obligarla a contar algo que no estaba preparada para contar.
Su prioridad era garantizar su seguridad.
La pequeña fue trasladada para recibir una valoración médica especializada.
Laura permaneció con ella.
El padrastro fue separado de la menor mientras se realizaban las investigaciones y se determinaban las medidas legales correspondientes.
Cuando una profesional de protección infantil habló con Sofía en un entorno adecuado, la niña comenzó a contar fragmentos de lo que había vivido.
No fue una conversación sencilla.
Se detenía.
Miraba la puerta.
Preguntaba repetidamente si su mamá estaba cerca.