Y entonces ocurrió algo inesperado.
PARTE 4: LA LLAMADA QUE CAMBIÓ TODO
A las once y cuarenta de la mañana, su teléfono comenzó a sonar.
Era un número desconocido.
—¿Maestro Diego?
Reconoció la voz inmediatamente.
Era Laura, la madre de Sofía.
—Señora Laura, ¿está bien?
La mujer comenzó a llorar.
—No sé qué hacer. Mi hija no quiere salir de su habitación. Mi esposo dice que todo esto es culpa suya. Dice que usted quiere destruir nuestra familia.
—Laura, escúcheme. ¿Sofía está con usted?
—Sí. Está aquí.
—¿Está herida? ¿Necesita atención médica?
Hubo un silencio.
Después Laura respondió:
—Tiene miedo. Mucho miedo.
Diego cerró los ojos.
—Necesita ayuda, señora. Y usted también.
—Tengo miedo de denunciarlo. Él controla el dinero, el teléfono y hasta las personas con las que puedo hablar. Me dice que, si lo dejo, me quitará a Sofía.