También entrevistaron a otros trabajadores.
Doña Carmen declaró lo que sabía.
Varios docentes reconocieron que habían escuchado comentarios preocupantes, pero que nunca se habían atrevido a contradecir a la directora.
La señora Patricia Salgado tuvo que explicar por qué no había dado seguimiento adecuado a las señales de alarma y por qué había presionado a Diego para que no informara sobre el caso.
El supervisor escolar también fue llamado a responder por sus actuaciones.
La escuela quedó sometida a una revisión administrativa.
La directora fue separada temporalmente de sus funciones mientras se investigaban las posibles responsabilidades.
Diego, por su parte, recibió una notificación formal.
Su suspensión había sido revisada y se determinó que no existían fundamentos para sancionarlo por haber realizado un reporte de buena fe.
Cuando regresó al salón, sus alumnos lo recibieron con aplausos.