No pude responder.
Era la verdad.
Y era peor precisamente porque no había forma de discutirla.
Tomé los documentos y convoqué al consejo de administración esa misma tarde.
Renato llegó último.
Entró hablando de plazos, licencias y el mercado hasta que vio a Yolanda junto a la ventana.
Después vio las facturas sobre la mesa.
Su rostro cambió.
Empujé la carpeta hacia él.
“Explícame esto.”
“Osvaldo, hay movimientos internos que tú no conoces.”
“Perfecto. Explícalos.”
Uno de los socios mayores abrió otra carpeta.
“Esta transferencia no corresponde a ninguna obra.”
Renato miró a Yolanda.
“¿De dónde sacaste eso?”
Ella sonrió apenas.
“Interesante pregunta. Sobre todo porque hace 2 días me ofreciste 3 veces el valor de mi puesto para que dejara de buscarlo.”
Todos giraron hacia él.
Renato perdió el control.
“Yo hice lo que tenía que hacer para que Osvaldo no se enterara a tiempo.”