También documentamos las lesiones y presentamos las denuncias correspondientes.
La investigación empresarial siguió su propio camino.
Los movimientos financieros sospechosos fueron examinados por especialistas. Algunos contratos quedaron bajo revisión y varios socios comerciales suspendieron temporalmente sus relaciones con Rodrigo mientras se aclaraban las irregularidades.
Una semana después, recibí una llamada de Paola.
—Mariana, necesito hablar contigo.
Nos encontramos en una cafetería.
Paola parecía mucho más tranquila que el día del desayuno.
—Quiero pedirte perdón —me dijo.
—¿Por qué?
—Porque durante mucho tiempo vi cómo te trataba. Escuché sus comentarios. Sabía que te humillaba. Tenía miedo de perder mi trabajo y preferí callarme.
La escuché sin interrumpirla.
—No espero que me perdones —continuó—. Pero cuando vi lo que pasó aquella noche, comprendí que seguir callada también tenía consecuencias.
Le tomé la mano.
—Lo importante es que decidiste hablar.