PARTE 2: El desayuno servido

Rodrigo miró inmediatamente a Héctor.

—¿Tú qué hiciste?

Héctor tragó saliva.

—Yo solamente entregué la documentación que me solicitaron.

—¡Eres mi contador\!

—Y también tengo obligaciones profesionales, Rodrigo.

Paola, que llevaba varios minutos sin hablar, levantó la cabeza.

—Yo también tengo algo que decir.

Rodrigo la miró con furia.

—Tú no te metas.

Pero Paola abrió su carpeta.

—Llevo meses guardando correos y mensajes en los que me pedías modificar fechas de contratos y preparar documentos que no correspondían con las operaciones reales.

El rostro de Rodrigo cambió.

—¡Estás mintiendo\!

—No —respondió ella—. Y ya entregué copias a quienes correspondía.

Yo no había organizado aquella reunión para vengarme de Rodrigo por sus problemas empresariales.

La había organizado porque necesitaba poner fin a la violencia y protegerme.

Pero Rodrigo acababa de descubrir que no podía seguir escondiendo todo detrás de su apellido y su dinero.

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