“¿Qué?”
“Dicen que tenía una cita.”
Hubo un silencio.
Luego escuchamos a Julián perder el control.
“Vanessa tiene gente esperando. Necesito cobrar hoy.”
Marcos intentó tranquilizarlo.
Julián siguió hablando.
“Ve a la propiedad. Nos reunimos ahí. Después veremos cómo sacamos a Camila de la casa.”
Apreté los puños.
Aquella frase terminó de destruir cualquier recuerdo bueno que todavía conservara de nuestro matrimonio.
No hablaba de nuestra hija como una persona.
Hablaba de ella como si fuera mercancía.
Los agentes siguieron a Marcos hasta una propiedad aislada a las afueras de la ciudad.
La investigación previa había confirmado que pertenecía a una compañía vinculada a Vanessa.
Cuando Marcos llegó, Julián ya estaba allí.
También Vanessa.
Yo observaba desde un vehículo junto a la agente Robles.
“¿Dónde está la niña?”, preguntó Vanessa.
Marcos explicó lo ocurrido.