Sofía asintió
Cuando la puerta se cerró, mi madre permaneció en medio de la sala esperando que yo dijera algo
—Nunca volverás a quedarte sola con mi hija
Teresa ni siquiera parpadeó
—La estás criando para que sea una consentida
—La hiciste creer que podían llevársela para siempre
—Tal vez así aprenda
—También le dijiste que yo dejaría de quererla
Mi madre se encogió de hombros
—Una niña debe saber que sus acciones tienen consecuencias
Mariana comenzó a defenderla
—Mamá solo quería corregirla
—Fuera de mi casa
—Gabriela
—Las 2
Esa noche, mientras bañaba a Sofía, descubrí que había sido peor
—Abuelita dijo que tú estabas avergonzada de mí
Cerré los ojos
—¿Qué más te dijo?
Sofía bajó la mirada
—Que a lo mejor Camila podía ser tu nueva hija porque ella sí sabe portarse bien