Todavía hacen aquel saludo absurdo de 45 segundos.
Y cuando alguien pregunta si son gemelos, ya no responden como antes.
—No —dice Luke—.
Somos hermanos.
Nacimos con 2 semanas de diferencia y tenemos distintas mamás.
La gente suele quedarse confundida.
Ben sonríe.
—Es una historia larga. ¿Quieres escucharla?
Con el tiempo también comenzaron a intercambiar cartas con Tom y conocieron mejor a sus 2 hermanas, quienes resultaron ser excelentes jugando videojuegos.
A veces me preguntan si cambiaría algo de nuestra historia.
Siempre respondo lo mismo.
Volvería a casarme con Mike.
Volvería a elegir al donante 4127.
Volvería a tener a Luke.
Y volvería a celebrar la amistad que me unió a Dana y que permitió que nuestros hijos crecieran juntos.
Pero cambiaría una cosa.
Les habría contado la verdad desde pequeños.
Les habría explicado que las familias se forman de muchas maneras y que tener un padre biológico distinto no disminuye el amor de quien te cría.