Chapter 1: El jardín

Le conté a Emily lo que pensaba hacer.

—Si voy, no voy a esconderme —dije—. Pero tampoco voy a ponerlos a ellos en medio de los brindis. Tú los traes más tarde. Si la tarde se tuerce, das la vuelta y los llevas al parque. Si yo te escribo una sola palabra, entras con ellos.

—¿Qué palabra?

—Sorpresa.

Emily me miró largo rato.

—Ellos no son un arma, Audrey.

—No. Son la verdad. Y estoy cansada de que la verdad viva solo en esta cocina.

El sábado me vestí sin brillo. Un vestido sencillo, el bolso de siempre, las cintas de Grace asomando porque ella había insistido en guardarlas ahí «por si mamá necesita un lazo». Conduje con las ventanillas bajadas. La ciudad fue quedando atrás y aparecieron los setos altos, la verja blanca, el camino de grava que yo había barrido mil veces cuando creía que aquella casa también era mía.

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