Parte 2: EL MONTAÑÉS QUE COMPRÓ A LA MUJER QUE TODOS LLAMABAN MONSTRUO DESCUBRIÓ QUE LA ÚNICA CICATRIZ VERDADERA ESTABA EN EL CORAZÓN DE QUIENES LA RECHAZARON

—¿Qué?

—O recoges el desastre…

Su voz se volvió tan fría como la nieve.

—…o te sacaré de mi propiedad.

El hombre rió.

—¿Vas a defender a esa cosa?

No terminó la frase.

Cyrus lo tomó del abrigo y lo lanzó escaleras abajo del porche.

El comerciante cayó sobre la nieve.

Se levantó lleno de rabia.

—¡Todo el pueblo sabrá que escondes un monstruo!

Cyrus respondió sin alterarse.

—Diles también que quien vuelva a insultarla no será bien recibido aquí.

El hombre se marchó maldiciendo.

Josephine seguía inmóvil.

—Nadie había hecho eso por mí.

Cyrus se encogió de hombros.

—Ya era hora de que alguien empezara.

Las habladurías crecieron rápidamente.

Muchos aseguraban que la mujer embrujaría al montañés.

Otros decían que Cyrus había perdido el juicio.

Hasta que una epidemia de fiebre comenzó a extenderse por los ranchos cercanos.

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