Chapter 2: EL MARIDO QUE NADIE ESPERABA

—¿Desaparecer? —susurré—. ¿No murió?

Victoria cerró los ojos.

Y Graham gritó:

—¡NADIE VA A HABLAR DE ESA MUJER!

En ese instante comprendí que mi boda secreta no era el mayor secreto de aquella familia.

Era el menor.

Chapter 3: LA MUJER DE LA QUE NADIE HABLABA
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El grito de mi padre todavía vibraba en las copas.

—¡NADIE VA A HABLAR DE ESA MUJER!

Alexander no se movió de delante de Victoria. La fotografía seguía en su mano, doblada por el sitio donde Graham había intentado alcanzarla. Yo tenía la carta de Richard Whitmore contra el pecho, y el nombre escrito al final, CLARA HART, me quemaba los dedos como si la tinta estuviera fresca.

El salón entero nos miraba. Sophie tenía la copa rota a sus pies y no se agachaba a recogerla. Nathan había perdido el color de la cara. Cuatrocientas personas acababan de oír que mi matrimonio era real, que la empresa de mi padre respiraba gracias a un comité del que yo formaba parte, y que mi herencia había sido firmada por una mano que no era la mía. Y ahora aquella frase. Esa mujer. Mi madre. La que, según me habían contado toda la vida, había muerto cuando yo tenía dos años.

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