—Claro —dijo Alexander.
Graham se levantó tan deprisa que la silla chocó contra la pared.
—Me están ahogando por una fiesta y por una loca de hospital. Sophie, dile a tu hermana lo que pasa si la empresa cae. Dile que tu casa está a nombre de la sociedad. Dile que Nathan no va a mantenerte con un brindis.
Sophie se puso de pie. Le temblaban las rodillas y aun así la voz le salió entera.
—Yo se lo digo aquí, para que conste en algún sitio aunque no sea el acta. Vi a mi padre empujar a Clara a la fuente el día de mi boda. Me reí. Me arrepiento. También oí, durante años, la orden de decir que su madre había muerto. No voy a repetirla. Y no voy a pedirle a Clara que firme nada más para salvarme el tejado. Si la casa estaba pagada con lo que no era nuestro, no quiero ese tejado.