Alexander apoyó las dos manos en el respaldo de una butaca. Cuando habló, la calma le costaba.
—La carta de mi padre dice que la deuda de Graham se garantizó con acciones de Hart Development que pertenecían a Clara. La firma está fechada el día que ella cumplió dieciocho. Richard escribe que no aceptó el trato, que se negó a registrar una garantía firmada por una muchacha que no podía entender lo que cedía, y que por eso rompió la sociedad. También escribe que la madre de Clara intentó recuperar esos papeles y que, después de una discusión en el despacho de Graham, dejó de contestar al teléfono.
—¿Richard denunció? —pregunté.
—No llegó. La carta está sin enviar. La guardó en su escritorio y murió unas semanas después, del corazón, en casa. Si Graham tiene otra copia, la escondió para que nadie comparara las firmas. La que Victoria sacó esta noche es la que mi padre escribió de su puño. Yo conozco esa letra. No es un rumor. Es su voz.