Chapter 2: EL MARIDO QUE NADIE ESPERABA

—Habla —le dije a Victoria—. Desde el principio. Sin cuidarlo a él.

Ella cerró los ojos.

—Tu madre se llama Elena Hart. Elena Marín de soltera. No murió cuando tenías dos años. Se marchó. O la hicieron marcharse. Yo llegué a la casa dos años después. Graham me dijo que era viudo, que la madre de Clara había enfermado y que no quería ese nombre en la boca de las niñas. Sophie todavía no había nacido. Yo tenía veintiséis años y muchas ganas de creer que un hombre seguro era un hombre bueno.

—¿La viste? —pregunté.

—Una vez. En la verja, de noche, el invierno en que Sophie cumplió tres años. Tú tenías siete. Elena no intentó entrar. Me pidió que te diera un abrigo que traía en una bolsa, porque había oído que estabas enferma. Graham salió antes de que yo pudiera acercarme. Le dijo que si volvía a aparecer, tú y la niña pagarían el escándalo. No entendí entonces qué clase de pago era. Entendí el miedo. Elena se fue. El abrigo se quedó en mi armario hasta que él lo encontró y lo tiró.

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