Porque una madre puede limpiar pisos toda su vida y aun así criar a una hija extraordinaria.
Y una joven puede enfrentarse a personas poderosas sin perder su humanidad.
EL VERDADERO PODER NO ESTÁ EN EL DINERO QUE TIENES PARA SILENCIAR A OTROS, SINO EN EL VALOR QUE DEMUESTRAS CUANDO DECIDES DEFENDER LA VERDAD.
Y cada vez que miro a Elena abrazando a Aurora, recuerdo que las tres generaciones de nuestra familia compartimos la misma historia.
Una abuela que nunca se rindió.
Una madre que se negó a guardar silencio.