PARTE 2 — LA TORMENTA SILENCIOSA

Fruncí el ceño.

—¿Quién es?

Daniel guardó silencio.

Después señaló la parte inferior de la fotografía.

Había una fecha.

La noche del accidente.

Sentí que las piernas me fallaban.

—Daniel…

Su voz se quebró.

—Lily, Michael no estaba solo antes de morir.

Me senté lentamente.

Durante trece años había creído que mi hermano conducía solo cuando perdió el control del automóvil.

Eso decía el informe.

Eso me dijeron los investigadores.

Eso repetí durante tanto tiempo que terminó convirtiéndose en la única verdad que podía soportar.

—¿De dónde salió esta fotografía?

Daniel respiró profundamente.

—Alguien la tomó en el estacionamiento del estadio.

Miré nuevamente la imagen.

Michael estaba sonriendo.

Parecía tranquilo.

Feliz.

Exactamente como lo recordaba.

—¿Y el otro hombre?

Daniel dudó.

—Creo que lo conozco.

Levanté la mirada.

—¿Quién es?

Antes de responder, su teléfono vibró.

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