La segunda: no te olvides de ti.
Come bien.
Duerme cuando puedas.
Pide ayuda.
No intentes demostrarle al mundo que puedes con todo.
Y la tercera…
Me detuve.
La tinta estaba ligeramente corrida, como si Mariana hubiera llorado mientras escribía.
La tercera es la más difícil.
Si algún día vuelves a enamorarte, no te sientas culpable.
No quiero que pases el resto de tu vida sentado frente a una fotografía mía.
Quiero que nuestras hijas crezcan viendo a un papá que sabe amar, reír y seguir adelante.
Eso no significa olvidarme.
Significa que lo que vivimos fue tan hermoso que merece dejar algo bueno detrás.
Sentí que el pecho me dolía.
Y ahora quiero contarte un secreto.
¿Recuerdas cuando discutimos sobre los nombres?
Yo decía que no tenían que combinar.
Pero en realidad ya había elegido los dos.