ELEGÍ SALVAR A NUESTRAS GEMELAS Y PERDÍ A MI ESPOSA EN EL PARTO. DURANTE TRES MESES CREÍ QUE MI SUEGRA ME ODIABA… HASTA QUE APARECIÓ EN MI PUERTA CON UNA CARTA Y ME DIJO: «HAY ALGO SOBRE MI HIJA QUE YA NO PUEDO OCULTARTE».

La segunda: no te olvides de ti.

Come bien.

Duerme cuando puedas.

Pide ayuda.

No intentes demostrarle al mundo que puedes con todo.

Y la tercera…

Me detuve.

La tinta estaba ligeramente corrida, como si Mariana hubiera llorado mientras escribía.

La tercera es la más difícil.

Si algún día vuelves a enamorarte, no te sientas culpable.

No quiero que pases el resto de tu vida sentado frente a una fotografía mía.

Quiero que nuestras hijas crezcan viendo a un papá que sabe amar, reír y seguir adelante.

Eso no significa olvidarme.

Significa que lo que vivimos fue tan hermoso que merece dejar algo bueno detrás.

Sentí que el pecho me dolía.

Y ahora quiero contarte un secreto.

¿Recuerdas cuando discutimos sobre los nombres?

Yo decía que no tenían que combinar.

Pero en realidad ya había elegido los dos.

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