—Yo…
—Me dijiste que era una drogadicta.
—¡Solo quería que me escucharas!
—¡Te escuché! ¡Te creí! ¡Y por eso la eché!
Su voz se quebró en la última palabra.
En ese momento, el médico volvió a salir.
—Señor Walls, su hija está respondiendo al tratamiento. Todavía no está fuera de peligro, pero hay una pequeña mejoría.
Papá se llevó las manos al rostro.
—Gracias a Dios…
El médico continuó:
—Sin embargo, hay algo más que debemos comunicarle. Durante la evaluación inicial encontramos indicios de que la situación podría no limitarse a una simple discusión familiar. La policía ya está al tanto.
El agente Daniels se acercó.
—Señor Walls, necesitamos que venga con nosotros. Hemos comprobado los primeros datos del medicamento y hay una irregularidad importante.
Papá lo miró desconcertado.
—¿Qué irregularidad?
El agente bajó la voz.