—¿Eso demuestra que participó en el proyecto?
—No necesariamente. Pero hay algo más.
—Dígame.
—La cuenta también recibió transferencias de la empresa médica de Nigel.
Me quedé sin palabras.
—¿Mi marido?
—Sí.
Colgué y llamé a Nigel.
Respondió inmediatamente.
—Sarah.
—Necesito que vengas al hospital.
—¿Qué ha ocurrido?
—Tu empresa financió una cuenta relacionada con el Proyecto Lumen.
Silencio.
—No sabía que esos fondos estaban conectados con la investigación original.
—Eso es exactamente lo que todos dicen.
—Sarah, puedo explicarlo.
—Entonces ven.
Nigel llegó acompañado de su abogado.
Aquello me sorprendió.
—¿Por qué has traído un abogado?
Se sentó frente a mí.
—Porque quiero que todo lo que diga quede documentado.
Lo miré.
—Bien. Empecemos por tu empresa.
Sacó una carpeta.
—Hace cuatro años adquirí una participación en una compañía de investigación oftalmológica. La empresa utilizaba algunos protocolos desarrollados décadas atrás por el equipo de mi padre.