—Entonces, ¿para qué?
Mi madre me miró.
—Para encontrar a los otros pacientes.
Me quedé paralizada.
—¿Qué?
—Durante años intenté localizar a las familias de los niños afectados. Quería reunir pruebas suficientes para denunciar el proyecto.
—¿Y por qué aceptaste dinero de la fundación?
—Porque era la única manera de acceder a determinados archivos.
La observé.
Por primera vez comprendí que quizá mi madre no había estado esperando veinte años para contarme la verdad.
Quizá llevaba veinte años intentando descubrirla.
A la mañana siguiente, llamé al Dr. Harris.
Le expliqué lo que había encontrado.
Cuando mencioné la transferencia bancaria, me pidió que le enviara una copia.
Una hora después me llamó.
—Sarah, su madre podría haber encontrado algo mucho más importante de lo que imaginamos.
—¿Qué?
—Los pagos de la fundación estaban vinculados a una cuenta utilizada para financiar las pruebas originales.