Parte 2: Me sometí a una cirugía para restaurar mi vista después de 20 años de ceguera, a pesar de que mi esposo me rogó que no lo hiciera, en el momento en que abrí los ojos y lo vi, finalmente entendí por qué.

Durante veinte años había creído que mi madre era la única persona de mi familia que no me había traicionado.

Mi padre había firmado los documentos.

Mi marido había ocultado información.

Y el padre de Nigel había permitido que un tratamiento experimental destruyera mi vista.

Pero aquella fotografía lo cambiaba todo.

Mi madre aparecía sosteniendo un documento del Proyecto Lumen.

Y alguien acababa de advertirme que investigara su pasado.

Llamé inmediatamente al número desconocido.

Contestó una mujer.

—¿Quién es usted?

—Alguien que estuvo allí cuando ocurrió todo.

—¿Qué quiere de mí?

—Que deje de confiar en las personas equivocadas.

—¿Qué sabe de mi madre?

La mujer respiró profundamente.

—Su madre no fue una víctima accidental del Proyecto Lumen, Sarah. Ella intentó detenerlo.

Me quedé inmóvil.

—¿Intentó detenerlo?

—Sí. Pero llegó demasiado tarde.

—¿Por qué no me lo contó?

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