Nigel tardó en responder.
—Que Lily podía tener una característica ocular similar a la tuya.
Me quedé inmóvil.
—¿Una característica ocular?
—Una condición genética que podría haber hecho que tus ojos fueran especialmente vulnerables al tratamiento experimental.
Sentí que el suelo desaparecía bajo mis pies.
—¿Estás diciendo que utilizaron a mi hija para continuar su investigación?
—No. Sarah, te juro que no sabía que le habían tomado fotografías hasta después.
—Pero sabías que la habían examinado.
—Sí.
—¿Y me lo ocultaste?
—Tenía miedo.
Solté una risa amarga.
—Siempre tienes miedo, Nigel. Y siempre soy yo quien paga las consecuencias.
Entonces dijo algo que me hizo olvidar por un instante toda mi rabia.
—Margaret me entregó un documento.
—¿Qué documento?
—Una lista de los pacientes originales del Proyecto Lumen.
Me agarré al borde de la mesa.