PARTE”2

Finalmente se sentó.

—Yo no quería que ocurriera así.

Sentí que el corazón me golpeaba el pecho.

—¿Qué ocurrió aquella noche?

El hombre cerró los ojos.

—Tu padre había descubierto que estaba robando dinero de las empresas familiares. Me amenazó con denunciarme y quitarme todo lo que había conseguido.

Alexander dio un paso hacia él.

—¿Y qué tiene que ver mi hermana?

El anciano comenzó a hablar con la voz quebrada.

—La noche de su desaparición, discutí con tu padre. Isabella estaba cerca y escuchó parte de la conversación. Yo sabía que, si contaba lo que había visto, todo terminaría para mí.

—¿Qué hiciste? —pregunté.

El hombre me miró.

—Te llevé lejos de allí. Quería asustar a tu padre. Pensé que podría recuperar los documentos que me comprometían y después devolverla.

—¿Me secuestraste? —pregunté, sintiendo que me faltaba el aire.

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