LA NIÑA QUE DESAPARECIÓ
Regresé a mi apartamento con la cabeza llena de preguntas.
No podía dejar de pensar en la fotografía.
En la pulsera.
En la marca detrás de mi oreja.
Y en aquel perro que parecía reconocerme desde el primer instante.
Abrí el armario y saqué una pequeña caja de madera que pertenecía a mi madre.
Hacía años que no la abría.
Dentro había fotografías antiguas, documentos, algunas cartas y una pulsera roja descolorida.
La tomé entre mis dedos.
Tenía una pequeña placa metálica.
La limpié con la manga de mi camiseta.
Había dos letras grabadas.
I. M.
Isabella Moretti.
Sentí que las piernas me fallaban.
Debajo de la pulsera encontré un sobre que nunca había visto.
En el exterior estaba escrito mi nombre.
«Para Olivia. Solo cuando tengas edad suficiente para conocer la verdad».