PARTE”2

Yo no sabía si aquella información era verdadera.

Así que decidí esperar a tener más pruebas.

3. La primera persona que descubrió la verdad

Unas semanas después, Samira entró en mi habitación sin llamar.

—¿Por qué estás rechazando la comida?

—No tengo hambre.

Me miró con desconfianza.

—Llevas días así. ¿Estás enferma?

—Solo estoy cansada.

Se acercó a mi tocador y vio una pequeña caja de vitaminas prenatales.

La tomó.

Su rostro cambió.

—¿Qué es esto?

Sentí que el corazón me golpeaba el pecho.

—Son vitaminas.

—¿Vitaminas prenatales?

No respondí.

Samira dejó la caja sobre la mesa.

—No me digas que estás embarazada.

Me quedé callada.

Ella comenzó a reír.

—¡Esto es imposible!

Salió de la habitación sin decir nada más.

Aquella misma noche, toda la familia estaba reunida en el salón.

Khalid estaba sentado junto a la chimenea cuando Samira anunció:

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *