Otro inversionista se retiró.
Y los rumores profesionales empezaron.
No porque yo los difundiera.
El sector del diseño era pequeño.
Todos preguntaban.
¿Por qué desapareció una propuesta entera?
¿Por qué hubo abogados?
CR Studio perdió dos contratos.
Camila pidió más crédito.
Ese fue su segundo gran error.
Mientras tanto, Daniel empezó a distanciarse de ella.
No lo supe por él.
Lo supe seis meses después, cuando Camila apareció en mi oficina.
Sin cita.
Hannah entró.
—Hay una mujer que insiste en verte.
—¿Nombre?
La expresión de Hannah me dio la respuesta.
—Camila.
Pensé unos segundos.
—Cinco minutos.
Camila entró.
Estaba más delgada.
Ya no tenía aquel brillo de redes sociales.
Se sentó frente a mí.
—Daniel quiere que devuelva el dinero.
No respondí.
—El que invirtió.
—¿Y?
—No puedo.
—Entonces habla con él.
—No me contesta.
Casi me reí.
—Qué familiar.
Camila apretó los labios.