Volví del funeral de mi padre y encontré a mi marido con mi mejor amiga… así que me divorcié antes de repetir la historia de mis padres

Su voz se endureció.

—No tienes que ser así.

—¿Así cómo?

—Cruel.

Esa palabra.

Había tardado cuatro meses en llegar.

—Daniel.

—¿Sí?

—Cuando Camila utilizó mis diseños, ¿le dijiste que los retirara?

Silencio.

—¿Los viste antes de que los presentara?

Nada.

—Daniel.

—Sí.

—¿Y sabías que eran míos?

—Me parecían familiares.

—No pregunté eso.

—Sí.

Cerré los ojos.

—Entonces no estás llamando porque crea que soy cruel.

—Valeria…

—Estás llamando porque pensaste que otra vez yo sería la persona razonable.

—No.

—Sí.

Respiré.

—Siempre fue muy cómodo contar con que yo entendiera.

Que perdonara.

Que dejara pasar.

Que arreglara.

—No es…

—Ahora aprende a vivir sin esa comodidad.

Colgué.

La disputa no llegó a juicio.

Camila aceptó retirar los materiales, indemnizar a North Line y firmar un acuerdo.

Pero el daño ya estaba hecho.

El cliente que había recibido el diseño la descartó.

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