Volví del funeral de mi padre y encontré a mi marido con mi mejor amiga… así que me divorcié antes de repetir la historia de mis padres

Lo borré.

No había habido gritos.

Ese era precisamente el problema para Daniel.

Él entendía conflictos donde alguien gritaba.

No sabía qué hacer con una mujer que simplemente se había ido.

Mientras tanto, Camila parecía estar viviendo la vida que había querido.

Al menos por redes sociales.

Aunque la tenía bloqueada, alguien siempre terminaba enseñándome algo.

Su nuevo escritorio en la oficina de Daniel.

Una cena de empresa.

Un bolso caro.

Un viaje.

Una foto desde el asiento de un coche de lujo.

Yo pedí a todos que dejaran de mostrarme.

—No me interesa.

Julia arqueó una ceja.

—Ni un poquito.

Pensé.

—Un cinco por ciento.

—Lo sabía.

—Pero ese cinco por ciento tampoco merece mi tiempo.

Cuatro meses después, Camila cometió el primer error que la llevó hacia la ruina.

Usó un diseño mío.

No una inspiración.

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