Chapter 2: EL HOMBRE QUE REGRESÓ PARA PROTEGERME

—Ya salí.

—Entonces escúchame. Me llamo Marina Solís. Hace seis años Randy me llevó a firmar la cesión de un terreno de mi madre. Me negué. Tres semanas después apareció un certificado con mi muerte y el seguro quedó a nombre de Eden. Yo desperté en una clínica al sur, sin documentos, con una historia que no era la mía. Llevo escondida desde entonces. Mi madre cree que estoy lejos, no que estoy muerta. Hoy Eden lo sabe. Y Eden no perdona un testigo.

Patricia apareció en la línea de mi padre un minuto después. Había salido de la casa en cuanto Randy empezó a buscar las llaves del coche. El agente que vigilaba la propiedad anotó las matrículas. Nadie persiguió a Eden por el jardín. La orden, me explicó Patricia, era protegerme a mí y conservar las pruebas, no convertir la calle en una cacería.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *