MI ESPOSO QUEMÓ MI ÚNICO VESTIDO PARA LLEVAR A OTRA MUJER A SU GALA, PERO CUANDO ENTRÉ COMO PRESIDENTA DE SU EMPRESA, DESCUBRIÓ QUE HABÍA HUMILLADO A LA PERSONA EQUIVOCADA

Pero al mirarme al espejo comprendí algo.

No necesitaba aquellas joyas para demostrar mi valor.

Adrian me había despreciado cuando llevaba ropa sencilla.

Y seguiría siendo la misma mujer con un vestido de lujo.

La diferencia era que aquella noche dejaría de esconderme.

A las ocho y media, Harrison me llamó.

—Señora presidenta, tengo el informe preliminar.

—Adelante.

—El ascenso del señor Whitmore fue recomendado por el director ejecutivo de Operaciones, Robert Kensington.

Fruncí el ceño.

Robert era el padre de Vanessa.

—¿Hubo alguna evaluación independiente?

—Eso es precisamente lo preocupante. La recomendación fue aprobada antes de que concluyera la revisión de desempeño.

Sentí un escalofrío.

—¿Algo más?

Harrison respiró profundamente.

—El equipo de auditoría detectó inconsistencias en los resultados de dos proyectos que Adrian presentó como éxitos personales.

Me quedé inmóvil.

—¿Qué clase de inconsistencias?

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