Yo, mientras tanto, descubrí que Andrew había utilizado parte de nuestros ahorros para financiar gastos personales relacionados con Vanessa.
Hoteles.
Viajes.
Regalos.
Y el alquiler de un departamento donde se encontraban.
Cada nuevo documento me dolía.
Pero también me ayudaba a comprender que no había sido un error aislado.
Andrew había construido una segunda vida mientras yo confiaba en él.
Finalmente decidí enfrentarlo.
No en un restaurante.
Ni frente a sus compañeros.
Sino en presencia de mi abogada y con los documentos sobre la mesa.
Andrew llegó al despacho creyendo que íbamos a hablar de una separación temporal.
Cuando vio a Laura, frunció el ceño.
—¿Qué significa esto?
Lo observé.
—Significa que necesito respuestas.
Se sentó lentamente.
Laura colocó una carpeta frente a él.
—Señor Bennett, mi clienta ha detectado operaciones financieras que no reconoce.
Andrew abrió la carpeta.
Su rostro perdió el color.