MI ESPOSO ME LLAMÓ REPUGNANTE POR LAS CICATRICES QUE ME DEJÓ EL INCENDIO DEL QUE LO SALVÉ, Y SU AMANTE ORGANIZÓ UNA GALA DONDE TODAS DEBÍAMOS LLEVAR LA ESPALDA DESCUBIERTA, SIN IMAGINAR QUE EL DUEÑO MILLONARIO DE LA EMPRESA LLEGARÍA TOMADO DE MI BRAZO.

—El consejo ha decidido separar de sus cargos a Mauricio Rivas y Camila Duarte por las irregularidades detectadas. También se ha iniciado el procedimiento correspondiente para recuperar los recursos utilizados indebidamente.

Dos integrantes del personal de seguridad se colocaron discretamente cerca de la mesa de Mauricio.

Él no los miró.

Solamente me observaba a mí.

Tenía la corbata torcida y el rostro gris.

—Vale —dijo con una voz que no le escuchaba desde el hospital—. Por favor. Hablemos en casa. Podemos arreglarlo.

Guardé silencio.

—Yo puedo cambiar —continuó—. Podemos empezar de nuevo. Sin ti, yo…

Se interrumpió.

Lo miré directamente.

—Sin mí no tienes nada.

Su expresión se quebró.

—Eso fue lo que dijiste sobre mí, Mauricio. Nunca imaginaste que estabas describiendo tu propia situación.

Durante un segundo vi en su rostro al hombre que había llorado junto a mi cama.

Al hombre que me prometió amor eterno.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *