—Descubrí sus infidelidades hace seis meses. Pensé que era una aventura pasajera. Una crisis de los sesenta. Algo que podíamos superar después de treinta y ocho años juntos.
Se detuvo para secarse las lágrimas.
—Pero cuando revisé sus cuentas, encontré transferencias de dinero a varias mujeres. Algunas recibían regalos, otras dinero para pagar el alquiler. Y todas creían que Richard estaba enamorado de ellas.
Sentí náuseas.
—¿Me estás diciendo que Richard tiene otras mujeres además de nosotras?
—Tenía tres relaciones conocidas al mismo tiempo. Tú eras la más reciente.
Me tapé la boca con la mano.
De repente, recordé todas las veces que Richard había cancelado nuestras citas, sus viajes inesperados y aquellas llamadas que terminaban abruptamente cuando alguien entraba en la habitación.
Todo empezaba a tener sentido.
—¿Por qué has venido a contármelo? —pregunté.
Margaret abrió la carpeta y sacó una fotografía.