—¿Esas lesiones aparecieron en unas pocas horas?
—No todas. Varias eran compatibles con un proceso prolongado.
Gerald se puso de pie.
—¡ESA PERRA SIEMPRE ESTUVO BIEN CUIDADA!
La jueza golpeó suavemente el mazo.
—Señor Faust, si vuelve a interrumpir, tendrá que abandonar la sala.
Pero todavía faltaba una prueba.
Marcus sacó un teléfono.
—Elijah grabó un video antes de entrar al patio.
El fiscal se inclinó hacia delante.
—¿Tenemos constancia de cuándo fue grabado?
—Sí. La defensa entregó el archivo original y sus datos de registro para su revisión.
La jueza autorizó su reproducción.
En la pantalla apareció un patio oscuro.
Se escuchaba el ruido de los automóviles.
Después, un gemido.
La cámara se movió hacia una cerca.
Allí estaba Daisy.
Encadenada.
Intentando incorporarse.
Entonces apareció Gerald Faust.
Llevaba una linterna.
Se acercó al animal.
Y le dio una patada.
Un murmullo recorrió la sala.