Su madre no ofreció una explicación clara.
Preston la escuchó intentar justificar la importancia de proteger los intereses familiares.
Pero cada palabra lo alejaba más de la imagen que había conservado de ella.
Hasta aquel momento había supuesto que las decisiones que afectaron a su matrimonio habían sido únicamente responsabilidad suya y de Naomi.
Ahora comenzaba a sospechar que otras personas habían participado en acontecimientos que él nunca llegó a conocer.
Eso no lo absolvía de su propia crueldad.
Había sido él quien le había dicho a Naomi que desapareciera de su vida.
Había sido él quien decidió no buscarla después.
Y había sido él quien permitió que transcurrieran cinco años sin preguntarse si estaba bien.
Pero si alguien había impedido que una comunicación relacionada con sus posibles hijos llegara a él, la situación exigía una investigación.