Durante toda mi vida había creído que el poder consistía en conseguir respuestas.
En tener el control.
En no necesitar a nadie.
Sin embargo, aquella noche comprendí que se puede tener una ciudad entera bajo las órdenes de uno y seguir siendo completamente impotente frente al sufrimiento de la persona amada.
No sabía qué estaba a punto de escuchar.
Solo sabía que, si Elena salía de aquel hospital con vida, nunca volvería a permitir que una mentira hablara por mí.
La doctora levantó lentamente la primera hoja.
—Señor Marchetti, hay algo sobre lo ocurrido antes de que Elena llegara aquí que debemos aclarar…
Y cuando comenzó a explicarlo, sentí que todos los sonidos del hospital desaparecían a mi alrededor.