Sentí la mano de Ava aferrarse a mi manga.
—¿Cuánto tiempo tendremos que esperar?
—No puedo darle un plazo exacto.
Aquello me desesperó.
No había una cifra que pudiera ofrecer.
No había una llamada que pudiera acelerar todas las respuestas.
No había una persona capaz de prometerme lo que necesitaba escuchar.
La doctora volvió a bajar la vista hacia los documentos.
Noté que su expresión cambiaba ligeramente.
—Hay un dato que debo revisar con usted —dijo finalmente.
Mi corazón empezó a latir con fuerza.
—¿Qué dato?
Karen Whitmore miró primero a mi hermana y después a mí.
—Está relacionado con la información que tenemos de Elena desde su ingreso.
Di un paso hacia ella.
—Dígame qué ocurre.
La doctora respiró despacio.
—Antes necesito asegurarme de que usted comprende que todavía estamos verificando parte de esa información.
Asentí.
Era incapaz de apartar los ojos de los documentos.